¿SL o no SL? Esa es la cuestión
A tu gestoría le salen los números. Pero nadie te preguntó qué haces con el dinero, qué planes tienes, o si realmente te apetece gestionar una empresa además de llevarla.
[Si eres nueva en el sistema fiscal español, aquí tienes algo de contexto: Una SL, o Sociedad Limitada, es el equivalente aproximado de una limited company en otros países. Las SLs tributan a un tipo fijo del 25% sobre el beneficio después de gastos (15% durante los dos primeros años con beneficios), y suelen ser la solución cuando tienes socias o quieres contratar empleadas. Si conviene o no trasladar tu actividad como autónoma a una SL — eso no es solo una cuestión de números.]
Cuando crucé el umbral de los 90.000€ anuales, mi gestoría de entonces me dijo que empezara a pensar en abrir una SL, "por temas fiscales". Luego empecé a escuchar la misma recomendación en eventos de networking, en espacios de coworking y en redes sociales, casi siempre de la mano de otras gestorías.
Los detalles eran confusos, pero todo el mundo parecía de acuerdo: esto es lo que hay que hacer.
(Si me conoces, sabes que son ese tipo de comentarios que me incitan a preguntar más.)
La pregunta de la SL no es una pregunta fiscal. Es una pregunta sobre cómo quieres diseñar tu vida y tu trabajo.
Desde el punto de vista fiscal, los números son claros. El tipo del impuesto de sociedades en España es del 23-25% (15% durante los dos primeros años con beneficios). El tipo marginal del IRPF para autónomas por encima de 60.000€ es del 45-47%. 25% es menos que 45%. Es matemática.
¿O hay más? Así fue la conversación que tuve con mi gestor de entonces:
- Él: Con tus ingresos, deberías empezar a plantearte abrir una SL. Te puedo mandar una lista con los documentos que necesitas.
- Yo: Ah, ¿eso significa que me quedaría más dinero a final de año?
- Él: Exacto, puedes deducir muchas más cosas, y la SL paga menos impuestos.
- Yo: ¿Eso significa que puedo pagar el alquiler a través de la SL?
- Él: Bueno, no. Eso es un gasto personal.
- Yo: Claro, ¿y puedo hacer algo con las cuotas del colegio? ¿O con las actividades extraescolares?
- Él: En realidad, no, porque son gastos privados.
- Yo: Vale, entonces la idea es que guarde mis ahorros para la jubilación en la SL, ¿no?
- Él: No exactamente — tendrías que pagar IRPF cuando los saques.
- Yo: O sea, si quiero usar mis ingresos para financiar mi vida, ¿dónde ahorro exactamente?
- Él: Bueno, quizás esperemos un año más.
¡Ojo! No estoy diciendo que una SL sea la elección equivocada. Solo que no debería ser la decisión por defecto en función de tus ingresos.
Cuatro preguntas no fiscales que hacerte antes de crear una SL
Una SL es un buen paso cuando tienes ingresos estables de varias fuentes y reinviertes continuamente en el crecimiento de tu negocio. Puede ser la opción correcta si estás pensando en contratar a alguien. Y es, sin duda, la solución más sencilla si quieres incorporar una socia o si tu plan incluye vender el negocio en el futuro. Sin embargo, si prestas servicios y llevas una estructura simple, puede que no sea la mejor opción para ti.
Mantener una SL requiere una inversión continua y añade una complejidad que quizás no necesitas ahora mismo. Así que aquí van algunas preguntas que pueden ayudarte a decidir si ha llegado el momento de explorar opciones, o si puedes seguir como estás.
[Y si te gustan los cuestionarios, aquí tienes uno que puede que disfrutes: SL - ¿Sí o no?]
¿Qué haces con tu dinero?
Una SL paga menos impuestos sobre los beneficios, siempre que el dinero se quede dentro de la SL para crecer o reinvertir. La SL no puede pagar tu hipoteca, las actividades extraescolares de tus hijos, ni tu escapada de fin de semana a Carcasona.
En la práctica, eso significa que para las autónomas que extraen cerca del 100% de sus ingresos cada mes, el ahorro neto es insignificante. Y si tenemos en cuenta los costes adicionales de mantener la SL, probablemente te convenga más revisar tu estructura actual como autónoma para optimizarla, en lugar de crear otra entidad de la que ocuparte.
Ahora bien, si generas más beneficios de los que necesitas para tu día a día y tus caprichos, entonces sí podrías calcular si te sale a cuenta una SL, pero, una vez descontados todos los gastos de tu vida, ¿te sigue “sobrando” una cifra interesante?
¿Qué tan estables son tus ingresos?
Una SL tiene costes administrativos fijos. Las cuotas mensuales de la gestoría son más altas, hay que presentar cuentas anuales, la contabilidad es más compleja, y existen obligaciones legales en materia de capital y gobernanza que no existen como autónoma. Y todo esto es independiente de los ingresos que generes cada mes.
Si tus ingresos son por proyectos, con meses de silencio entre contrato y contrato, o si perder a tu cliente principal significa que necesitarás tiempo para reorientarte, probablemente necesites más flexibilidad en tu estructura de costes. Seguramente conoces esa ansiedad persistente que aparece cuando no tienes del todo claro cuándo va a llegar el próximo ingreso. Mantener una SL encima de todo eso es estrés que no necesitas. La condición de autónoma es estructuralmente mucho más flexible para este tipo de situaciones.
¿Cuáles son tus planes para los próximos cinco años?
¿Quieres incorporar una socia o un socio? ¿Quieres vender tu negocio en algún momento del futuro (el llamado “exit” de las startups)? ¿Estás pensando en contratar a alguien? Una SL puede ser la solución adecuada para estos escenarios. Estarías creando una entidad jurídica que puede tener empleadas, contratos y participaciones de una manera que la condición de autónoma no permite. Dicho esto, yo he contratado a alguien siendo autónoma — así que si solo quieres incorporar a una persona, es posible.
Si tu plan para los próximos cinco años es "seguir haciendo lo que hago, quizás subir tarifas", entonces la estructura de SL añade complejidad resolviendo un problema que no tienes. Si eres profesional de servicios, probablemente estés en esa situación.
¿Disfrutas de la complejidad administrativa?
No te rías — hay gente a la que sí le gustan las estructuras complejas. Tener una SL significa que ahora eres directora de empresa además de proveedora de servicios. Eres oficialmente responsable del cumplimiento normativo, de las cuentas anuales y de cada junta (aunque seas solo tú). Tienes la obligación legal de separar tus finanzas personales de las de tu empresa. Y aunque puedes externalizar algunas de estas obligaciones, sí añade una capa de complejidad que puede que no te apetezca.
Nota al margen: incluso como autónoma, puedes (y deberías) separar tus finanzas profesionales de las personales. Pero eso lo veremos en un post futuro.
Si abres una SL: hazlo bien, o no lo hagas (todavía)
Una SL puede ser una solución excelente para un problema muy concreto: ingresos estables durante varios años que no estás usando para tus gastos personales, más planes serios de expansión. Si ese no es tu caso, una auditoría de tu estructura como autónoma es probablemente el mejor siguiente paso.
Una SL no te hace más seria. No te hace más ni menos profesional, y no te consigue más clientes automáticamente. Para eso está tu estrategia financiera y de negocio.
Si quieres pensar en la pregunta de la SL con tus números reales, hemos creado un cuestionario para exactamente esa conversación (interna): SL - ¿Sí o no?.
Y si prefieres hablar con nosotras, aquí tienes nuestro calendario.